Los lavados nasales se han popularizado como una solución casi universal frente a la congestión, los resfriados, o las alergias. Sin embargo, los expertos advierten de que no siempre son necesarios, ni deben utilizarse de forma indiscriminada. Aunque resultan una herramienta eficaz en casos de infecciones respiratorias, de rinitis, o de acumulación de secreciones, su uso excesivo -especialmente en personas sanas- puede no aportar beneficios, e incluso provocar irritación si no se realiza correctamente.
Además, la evidencia clínica pone el foco en un aspecto clave: no sólo importa qué solución se utiliza, sino también la técnica, la presión, y la indicación. Elegir mal el dispositivo, aplicar demasiada fuerza, o abusar de soluciones hipertónicas, son algunos de los errores más frecuentes que pueden comprometer la eficacia del lavado nasal, e incluso afectar a la salud respiratoria de la persona.
Estas son las principales conclusiones después de nuestra charla en Europa Press Salud Infosalus con la fisioterapeuta respiratoria Teresa García-Barredo Restegui, que es vocal del Comité Ejecutivo del Área de Fisioterapia Respiratoria de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
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