A medida que suben las temperaturas, también aumenta el riesgo de pasar una mala noche. Aunque durante las olas de calor gran parte de la atención se centra en mantenerse a salvo cuando los termómetros superan los 35ºC, los efectos de las noches calurosas sobre el sueño y la salud se conocen bastante menos.
Un estudio reciente que utiliza datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus ha comprobado que las noches se están calentando especialmente rápido. Desde la década de 1970, la temperatura mínima de sensación térmica durante las diez noches más cálidas del año ha aumentado 0,32ºC por década a escala mundial, según el estudio de Copernicus. Esta medida, conocida como Índice Universal de Clima Térmico (UTCI), tiene en cuenta la temperatura, la humedad, el viento y la radiación.
El número de noches tropicales, cuando la temperatura no baja de 20ºC, también ha aumentado en torno a dos noches por década.
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