Dormir no sólo sirve para recuperar energía: también es un momento clave para que el corazón se repare y funcione correctamente. Mientras descansamos entra en un ‘modo descanso’ en el que reduce su actividad, regula la presión arterial y se adapta a las necesidades del organismo.
Sin embargo, cuando el sueño es insuficiente o de mala calidad, este proceso se interrumpe, y el corazón permanece en estado de alerta, lo que en el largo plazo puede aumentar el riesgo de hipertensión, de arritmias, o incluso de infarto.
Cada vez más estudios apuntan a que dormir bien es tan importante para la salud cardiovascular como la alimentación o el ejercicio. Entender qué ocurre en el cuerpo durante la noche, y cómo afecta al corazón es clave para prevenir enfermedades, y mejorar nuestra calidad de vida.
Tal y como recuerda la Fundación Española del Corazón, «dormir es una necesidad biológica esencial», y señala que durante las horas de descanso, el organismo activa mecanismos de reparación y de regulación que permiten afrontar el día siguiente en condiciones óptimas. «El sueño no sólo influye en el nivel de energía o en el estado de ánimo, sino que desempeña un papel fundamental en múltiples funciones fisiológicas, incluida la salud cardiovascular», destaca.
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