El intenso calor durante tantos días y de forma tan súbita deja huella en nuestra salud: el calor extremo afecta sobre todo al sueño (81%), la salud física (72%) y el rendimiento diario (70%), hasta el punto de que más de la mitad de los problemas de salud vinculados al calor extremo requirieron atención médica (53%), con un 13% de hospitalizaciones, según el informe titulado «Estudio sobre el calor extremo y sus efectos en la vida diaria y la salud de las personas», publicado por el Ministerio de Sanidad y realizado por Gad3.
Con la llegada del calor, muchas personas notan una sensación incómoda de hinchazón, piernas pesadas o inflamación generalizada. Aunque se suele pensar que la retención de líquidos se debe únicamente a beber poca agua, la realidad es mucho más compleja. «El cuerpo no solo retiene líquidos por beber poco. También puede hacerlo por exceso de sal, calor, inflamación, estrés, mala circulación o falta de minerales, sin pasar por alto la fluctuación hormonal influye», explica Salena Sainz, nutricionista y fundadora de Naturae Nutrición. Por eso recuerda que «los alimentos más útiles para combatir esta sensación suelen compartir varias características, como por ejemplo agua, potasio, antioxidantes y un efecto antiinflamatorio».
En el caso de las personas con obesidad la situación resulta más delicada, ya que «esta patología, por sí misma, no condiciona un mayor riesgo de deshidratación u otras complicaciones, pero es necesario tener un especial cuidado cuando la obesidad condiciona o favorece otras enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión o la insuficiencia cardiaca», advierte la doctora Irene Bretón, coordinadora del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
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