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Por qué no debes dormir durante el despegue ni el aterrizaje de un avión
Fecha de publicación agosto 1, 2026

Tras pasar los controles de seguridad y el embarque, es habitual que muchos viajeros aprovechen para intentar dormir nada más sentarse en el avión. Sin embargo, los expertos recomiendan esperar al menos hasta después del despegue por dos motivos: proteger los oídos y estar alerta ante una posible evacuación.

Durante el despegue y el aterrizaje se producen cambios rápidos de presión que pueden provocar barotraumatismo del oído, una alteración que aparece cuando la presión del aire en el oído medio no se equilibra correctamente con la presión de la cabina. Según explica MedlinePlus, una web sobre salud de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos: «La presión del aire en el oído medio suele ser la misma que la presión del aire exterior. La trompa de Eustaquio conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y la parte superior de la garganta. Al tragar o bostezar, se abre la trompa de Eustaquio y el aire entra y sale del oído medio. Esto ayuda a igualar la presión a ambos lados del tímpano».

Si la persona está dormida, según explican médicos de la Clínica Mayo, es menos probable que realice de forma espontánea movimientos como tragar, bostezar o masticar, que ayudan a abrir la trompa de Eustaquio y compensar la presión. Como consecuencia, pueden aparecer molestias como dolor de oído, sensación de taponamiento, pérdida temporal de audición o, en casos más graves, lesiones en el tímpano.

 

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