El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos. Puede afectar hasta a uno de cada siete niños y representa un motivo habitual de consulta pediátrica, especialmente en etapas clave como el inicio de la alimentación sólida, o en el aprendizaje del control de esfínteres.
Pero uno de los mensajes más relevantes que trasladan los expertos es que no basta con aumentar la fibra o la hidratación: cuando el problema se cronifica, el abordaje debe ir más allá de la dieta e incluir tratamiento farmacológico, educación familiar, y cambios en los hábitos intestinales.
Además, la evidencia actual desmonta algunas creencias extendidas – como el uso de probióticos o el exceso de fibra- y pone el foco en un enfoque escalonado, donde laxantes como el ‘polietilenglicol’, junto con intervenciones conductuales, son la base del tratamiento en muchos casos.
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