Aprovechar cada minuto de nuestros días de vacaciones puede parecer el plan ideal para disfrutar plenamente pero, según los psicólogos, es uno de los errores que no contribuye al descanso ni a la desconexión. Tampoco nos favorece un alto nivel de autoexigencia relacionado con una sensación de improductividad ya que dificulta la recuperación emocional.
«Existe una presión creciente por aprovechar las vacaciones al máximo. Queremos hacer todo aquello para lo que no hemos tenido tiempo durante el año, pero a veces terminamos trasladando a nuestro tiempo libre el mismo nivel de exigencia que mantenemos en nuestra vida cotidiana», considera José Luis García Alonso, psicólogo de Clínica López Ibor, especializada en salud mental.
El estrés de hacer las maletas, de los desplazamientos, de cerrar planes y actividades, de los reencuentros familiares…Lejos de convertirse en un periodo de recuperación, las vacaciones pueden acabar siendo una agenda paralela llena de obligaciones y compromisos.
“Esto mantienen al cerebro en un estado constante de actividad, con las consecuencias que ello puede acarrear para encarar la vuelta a la actividad laboral”, añade el especialista.
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