La escritura a mano requiere una combinación de motricidad fina y un conjunto complejo de habilidades mentales, como seleccionar, organizar e interpretar información sensorial, lo que la convierte en una tarea cognitivamente exigente. Debido a su alta demanda cerebral, puede ser un indicador de deterioro cognitivo, especialmente con la edad. En ese momento, nuestra escritura suele volverse más lenta o irregular.
Ahora, en un nuevo estudio publicado en la revista «Frontiers in Human Neuroscience», un equipo de investigadores en Portugal ha examinado si diferentes características de la escritura a mano, incluyendo la velocidad y la organización de los trazos, difieren entre las personas mayores que muestran signos de deterioro cognitivo y las que no, y si, por lo tanto, las características de la escritura a mano podrían servir como herramienta de diagnóstico.
«Escribir no es solo una actividad motora, es una ventana al cerebro», afirmó la Dra. Ana Rita Matias, autora principal del estudio y profesora adjunta del Departamento de Deporte y Salud de la Universidad de Évora. «Descubrimos que los adultos mayores con deterioro cognitivo presentaban patrones distintivos en la sincronización y organización de sus movimientos de escritura. Las tareas que implicaban mayores exigencias cognitivas demostraron que el deterioro cognitivo se refleja en la eficiencia y coherencia con la que se organizan los movimientos de escritura a lo largo del tiempo».
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