Se vienen temperaturas extremas, no solo de día, que también, sino sobre todo de noche. El descanso nocturno equivale a resetear el cerebro pero también a tener un cuerpo preparado para el día siguiente. El verano es una época complicada para esto, pero hay ciertas medidas que podemos poner en práctica para tener una noche de sueño lo más reparadora posible y no desfallecer al día siguiente.
Rybel Wix, especialista en neurofisiología clínica y en Medicina de sueño de la Unidad de sueño del Hospital Universitario HM Sanchinarro y Tres Cantos, explica que cuando llegan las noches tropicales o tórridas, que son aquellas en las que la temperatura no baja de los 24 grados, “la clave es facilitar de forma externa lo que al cuerpo le cuesta hacer de forma natural: disminuir la temperatura corporal central”.
¿Cómo conseguirlo? La experta propone tres vías para hacerlo:
- Tomar una ducha con agua tibia (no fría) entre una y dos horas antes de acostarse. «Esto genera una vasodilatación periférica que ayuda a disipar el calor interno. Además, dejar las manos y los pies descubiertos fuera de las sábanas facilita esta pérdida térmica”.
- Si el calor de por sí ya nos genera malestar y mucha frustración puede que nos acostemos y no consigamos dormirnos. Por eso, si pasamos más de 20 minutos desvelados, Wix aconseja “aplicar la regla de los 20 minutos: levantarse de la cama, ir a una estancia más fresca y realizar una actividad tranquila y analógica (como leer en papel) hasta que vuelva el sueño. Permanecer dando vueltas solo aumenta el estrés y la temperatura corporal”.
- Utilizar ropa de cama y pijamas de tejidos 100% transpirables, como el algodón o el lino, y mantener el dormitorio lo más aislado posible del calor diurno.
Noticia completa en Cuídate Plus.
