Eliminar el gluten, evitar los lácteos, seguir una dieta antiinflamatoria, o tomar suplementos «para el tiroides» se ha convertido en una de las búsquedas más frecuentes entre quienes padecen tiroiditis de Hashimoto. Pero, ¿realmente necesitan estos pacientes cambiar radicalmente su alimentación?
Aunque en redes sociales abundan las recomendaciones y dietas virales, los especialistas recuerdan que no existe una pauta universal y que muchas restricciones no cuentan con suficiente evidencia científica. La relación entre autoinmunidad, inflamación, y alimentación despierta cada vez más interés, especialmente en una enfermedad que afecta sobre todo a mujeres y a partir de la treintena, y que ya es la principal causa de hipotiroidismo en países con suficiente yodo.
Entrevistamos en Europa Press Salud Infosalus a Rosa Casañ Fernández, vocal del Área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien nos recuerda que la tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad de evolución lenta, silenciosa en muchas fases, y con síntomas que pueden confundirse fácilmente con situaciones muy comunes en la población general; de ahí que se dé un retraso en su diagnóstico en muchas ocasiones, según subraya.
No obstante, tal y como expone esta experta, se identifica por ser el trastorno autoinmune más común en el mundo y la causa principal de hipotiroidismo en regiones con suficiencia de yodo.
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