Todo lo que entra en el cuerpo pasa, de una forma u otra, por el hígado. Desde lo que comemos y bebemos hasta algunos medicamentos, cosméticos o sustancias ambientales. Pero para que este «gran filtro» funcione correctamente necesita trabajar en equilibrio con el intestino y con la microbiota.
Así nos lo explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la doctora Marta González-Corró, licenciada en Medicina y especializada en microbiota y salud intestinal, quien profundiza en esta conexión en Un hígado feliz (Alienta editorial), donde explica cómo una microbiota alterada puede dificultar la eliminación de toxinas y contribuir a la inflamación crónica, «la pandemia del siglo XXI», según recalca esta autora.
Reconoce que siempre que pensamos en el hígado lo hacemos desde la vertiente de la hepatitis, de la típica cirrosis de los alcohólicos. «El hígado siempre se ha entendido desde aquí y no se habla de su función detoxificadora, cuando es fundamental», aprecia.
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