Despertar con una sensación de rigidez es normal tras horas de estar acostado. Durante el sueño, los tejidos pierden hidratación y la circulación se vuelve más lenta. Esto provoca que los gemelos, los isquiotibiales, los glúteos y la espalda se sientan pesados y poco flexibles al poner el primer pie en el suelo.
Para solucionar este bloqueo por la mañana suele funcionar mejor una movilidad suave y viva. Los estiramientos activos le indican a tu sistema que el día ha comenzado, preparando las articulaciones sin forzar los tejidos que todavía están fríos.
Gato-vaca para lubricar la columna
El primer paso para soltar el cuerpo ocurre en el eje central. El movimiento de gato-vaca ayuda a hidratar tus discos intervertebrales y despierta los músculos de la espalda de forma segura.
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