El patrón de sueño en la adolescencia es más parecido al de la edad adulta de lo que se pensaba. Por el contrario, difiere más del que se tiene en la infancia. Son las conclusiones de un estudio, que apuntan a que tal vez no hay que aplicar siempre criterios pediátricos a la hora de tratar problemas relacionados con el sueño de los adolescentes.
Se trata de un estudio observacional realizado por el servicio de Neurofisiología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), a partir de polisomnografías nocturnas -técnica utilizada en medicina del sueño para el diagnóstico de diferentes patologías en este ámbito-. Incluyó los datos de 419 niños y adolescentes entre 1 y 18 años, evaluados por la posibilidad de que tuvieran trastornos respiratorios del sueño.
Los resultados, publicados en la revista «Clinical Neurophysiology», indican que el tiempo de sueño total es mayor en niños pequeños (preescolares) y que va disminuyendo con la edad, sobre todo en la adolescencia.
Además, a medida que el menor avanza hacia la vida adulta necesita más tiempo para quedarse dormido y tiene una menor proporción de descanso en la fase REM, con más microdespertares.
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