Las altas temperaturas hacen difícil pasear por la calle por lo que el aire acondicionado convierte al coche en un aliado para desplazarse en estos días de calor intenso. Sin embargo, los científicos advierten de los riesgos de arrancar el coche antes de ventilar correctamente el habitáculo. El peligro reside no solo en el golpe de calor sino en los gases nocivos que desprenden los productos químicos utilizados en los materiales del coche y que son posibles carcinógenos.
Un estudio publicado en 2024 en la revista Environmental Science & Technology, detectó la presencia de retardantes de llama potencialmente nocivos en prácticamente todos los vehículos analizados.
Los investigadores encontraron que estos compuestos, añadidos por los fabricantes a la espuma de los asientos y otros materiales están presentes en el aire del habitáculo, pese a que no existe evidencia de que aporten un beneficio real en la prevención de incendios.
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