El mieloma múltiple no depende únicamente de las células cancerosas. A su alrededor existe un conjunto de células que puede ayudar al tumor a crecer y sobrevivir. Investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra han seguido cómo evoluciona ese entorno desde fases asintomáticas hasta el mieloma activo y han detectado cambios tempranos que afectan tanto a los vasos sanguíneos como a la capacidad de la médula ósea para generar nuevo tejido óseo. Los resultados aportan una imagen más completa de cómo avanza este cáncer de la sangre.
Entorno cambiante
El equipo se centró en dos tipos celulares del microambiente de la médula ósea: las células endoteliales, que forman los vasos sanguíneos, y las células madre mesenquimales, relacionadas con la regeneración y el mantenimiento del hueso. Gracias a técnicas de secuenciación de ARN unicelular y al análisis de muestras de pacientes junto a modelos preclínicos, los investigadores pudieron seguir cómo cambia la actividad de estas células a medida que progresa la enfermedad.
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