Los gliomas de bajo grado son tumores cerebrales poco frecuentes que representan entre el 5% y el 10% de los tumores del sistema nervioso central. Aunque se caracterizan por un crecimiento lento y una supervivencia que puede superar los diez años, afectan principalmente a personas jóvenes, entre los 30 y los 45 años, en una etapa marcada por el desarrollo profesional, los proyectos familiares y la construcción de una vida independiente. El problema es que, pese a su evolución más favorable que la de otros tumores cerebrales, siguen siendo enfermedades incurables y con una elevada carga física, emocional y social.
«Podemos resumir que es una enfermedad tratable, pero incurable, que afecta a personas jóvenes en etapas muy importantes de la vida y para la que todavía necesitamos nuevas opciones terapéuticas», ha afirmado Mª Ángeles Vaz, presidenta del Grupo Español de Investigación en Neurooncología (GEINO), durante la presentación del Documento de Consenso Multidisciplinar para el Abordaje del Glioma de Bajo Grado con Mutación IDH y del Informe Económico y Social Servier-Fundación Weber. El acto ha tenido lugar en la emblemática Estación Fantasma de Chamberí, en Madrid, un escenario elegido para simbolizar cómo la investigación de estas enfermedades avanza muchas veces sin la visibilidad que merece.
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