Con la llegada del buen tiempo y el cambio de calzado, es habitual que se preste un mayor esmero al cuidado de las uñas de los pies. Sin embargo, los podólogos advierten que mantener un corte adecuado debe responder a una necesidad de salud y prevención médica, más que a una simple motivación estética.
Según explican los especialistas, las uñas de los pies tienen un ritmo de crecimiento notablemente más lento que las de las manos, registrando una media de apenas 0,1 milímetros al día. Este fenómeno se debe a que la circulación sanguínea en las extremidades inferiores es más distal —es decir, se encuentra más alejada del corazón—. Asimismo, el pie se ve condicionado por fuerzas físicas que no afectan a las manos, tales como la carga del peso corporal, la influencia de la gravedad, la fuerza reactiva del suelo y el uso continuo de zapatos. Por todo ello, los profesionales recomiendan realizar el corte cada siete o diez días.
El riesgo de la rutina incorrecta
A pesar de ser una tarea que se realiza de manera rutinaria en el hogar, el corte de uñas no siempre se ejecuta de la forma correcta, lo que puede derivar en patologías dolorosas.
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