Las cicatrices son alteraciones de la piel que se producen como consecuencia de una herida y su proceso de curación normal. Aunque suelen percibirse como una cuestión meramente estética, lo cierto es que pueden tener un impacto significativo en la salud y la calidad de vida si no se tratan adecuadamente.
Desde la Sociedad Española de Farmacia y Comunitaria (SEFAC), señalan que es frecuente que este cuadro médico no sea motivo de consulta, “ya sea por la tendencia a infravalorar el problema o por un desconocimiento de la terapéutica existente y su eficacia”. Sin embargo, Alberto Sáez, fisioterapeuta de Vithas Castellón y Vithas Valencia 9 de Octubre, subraya que las cicatrices no son solo algo visible en la piel, sino que también afectan a los tejidos internos.
Según el experto, una cicatriz mal tratada puede generar:
- Adherencias (tejidos que se “pegan” entre sí).
- Pérdida de elasticidad.
- Dolor.
- Alteraciones de la sensibilidad.
- Problemas en la función muscular o articular.
Uno de los aspectos más relevantes es su impacto en el movimiento cotidiano. “Una cicatriz puede volverse rígida y poco flexible, lo que tira de la piel y de los tejidos cercanos al moverse. Además, puede afectar a nervios, generando dolor, picor o hipersensibilidad”, insiste Sáez. En este sentido, advierte de que cicatrices ubicadas cerca de articulaciones pueden dificultar gestos tan habituales como agacharse, girar el cuello o levantar el brazo.
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