La anafilaxia es una reacción alérgica grave que aparece de forma rápida y puede comprometer la vida. A diferencia de una alergia leve, no se queda en la piel o en una molestia localizada, sino que afecta al organismo de manera general. Puede alterar la respiración, la tensión arterial, el ritmo cardiaco, o el nivel de consciencia en muy poco tiempo.
«Por eso se considera una emergencia médica. En estos casos, el sistema inmunitario libera sustancias que producen inflamación, estrechamiento de los bronquios, caída de la tensión y, en ocasiones, edema en zonas como la garganta o la lengua. La evolución puede ser muy rápida, así que no conviene esperar a ver si mejora. Ante una sospecha clara, la adrenalina intramuscular es el tratamiento de primera elección», afirma durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Gema García, jefa de servicio de Alergología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.
En este contexto, esta experta apunta que, aunque todo depende mucho de la edad y de la historia clínica de cada persona, en el caso de los niños, los alimentos suelen estar entre las causas más habituales de anafilaxia, con la leche, el huevo, los frutos secos, el cacahuete, el pescado, o el marisco entre los desencadenantes más comunes.
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