principios del siglo XXI, un estudio realizado por el Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard concluyó que la ingesta de carne roja se asociaba con un aumento del riesgo total de padecer enfermedades cardiovasculares y de mortalidad por cáncer. Y es que la carne roja, la de ternera, cordero, cerdo y jabalí, ha pasado de ser una fuente fundamental de hierro, zinc y vitaminas del grupo B a tener un alto contenido de grasas saturadas, que pueden elevar el colesterol «malo» (LDL) y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
La clave, según los expertos, es la moderación. El Dr. Frank Hu, jefe del Departamento de Nutrición de Harvard, explica: «La evidencia demuestra que las personas con un consumo relativamente bajo tienen menores riesgos para la salud», afirma. «Como norma general, se recomienda no consumir más de dos o tres porciones por semana».
¿Por qué antes sí era bueno comer carne roja y ahora se recomienda con moderación?
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