Dormimos menos, nos acostamos más tarde, y cada vez son más las personas que se levantan con la sensación de no haber descansado lo suficiente. La evidencia científica apunta a que no se trata de una simple percepción: en poco más de un siglo hemos perdido más de una hora de sueño por noche y millones de personas viven con una privación crónica de descanso.
La luz artificial, las pantallas, la hiperconectividad, el estrés permanente, y unos horarios sociales cada vez más tardíos están alterando nuestros ritmos biológicos. Pero las consecuencias van mucho más allá del cansancio: la falta de sueño se relaciona con problemas cardiovasculares, metabólicos, cognitivos, e incluso con un envejecimiento acelerado del organismo.
¿Por qué dormimos peor que antes y qué podemos hacer para recuperar un sueño de calidad? El presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES), el doctor Carlos Egea, analiza las causas de este fenómeno y ofrece las claves para combatirlo.
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