Cuanto más movimiento, mejor para la salud. Ese es y ha sido el mantra hasta la fecha. La actividad física tiene beneficios para casi todo y ayuda a prevenir muchas enfermedades y a mantener un tono muscular que nos ayudará a envejecer mejor.
Uno de los hábitos que ha demostrado reducir el riesgo de desarrollar una demencia es precisamente mantener una vida activa. Sin embargo, una nueva investigación viene a darle una vuelta a esta idea planteando que quizá no solo importa mantenerse lo más activo posible, sino también el contexto en el que se realiza la actividad.
La paradoja de la actividad física
Un estudio que se publica en la revista científica The Lancet Public Health ha analizado de forma sistemática si la paradoja de la actividad física se produce también en la demencia. ¿Qué es este fenómeno? Esta paradoja es precisamente el contraste entre el efecto que produce en la salud la actividad física que realizamos por ocio y la que realizamos en el trabajo.
Podríamos pensar que el movimiento debería beneficiar por igual, pero lo cierto es que el ejercicio en el tiempo de ocio produce un efecto protector sobre el corazón, al contrario que los trabajos físicos ocupacionales que se relacionan con más enfermedad cardíaca y con muerte prematura.
Noticia completa en Cuídate Plus.
