Echamos un vistazo de reojo al salir de la ducha del gimnasio y le damos el visto bueno al efecto que han tenido nuestros esfuerzos de estos meses. Igual no nos hemos convertido en efebos griegos de cuerpo escultural pero ese tiempo de pesas y sudor ha dado sus frutos. Y entonces, llegan las vacaciones. ¿Si paramos un mes –o dos– volveremos a la casilla de salida? ¿Quedará algo de esos músculos trabajados todo el año a la vuelta de nuestro descanso? No entres en pánico.
«Depende muchísimo del nivel de actividad física que mantengamos», advierte el experto en fitness y salud Marcos Vázquez. «En dos semanas, incluso en una, perdemos en torno a un 10% de la masa muscular si estamos completamente quietos. Es una gran pérdida y muy rápida». Pero es un caso extremo. En unas vacaciones normales no estamos encamados: «Nos movemos, quizá hacemos unos 10.000 pasos diarios, completamos alguna ruta por la montaña, montamos un rato en bici, es decir, nos mantenemos activos. Y cuando hacemos eso, comprobamos que la pérdida de musculatura es muy pequeña».
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