La hiperhidrosis idiopática primaria, un trastorno que provoca una sudoración excesiva sin una causa aparente, podría tener su origen en el sistema nervioso y no únicamente en las glándulas sudoríparas, como se creía hasta ahora. Así lo sugiere un estudio de investigadores de Johns Hopkins Medicine, publicado en la revista Science Advances, que identifica un factor genético capaz de desencadenar la enfermedad y abre nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos más específicos.
La hiperhidrosis primaria afecta aproximadamente a entre el 2 % y el 5 % de la población. Quienes la padecen producen mucho más sudor del necesario para regular la temperatura corporal, especialmente en las manos, los pies, las axilas y la cara, una situación que puede afectar de forma importante a la vida laboral, social y emocional.
«A pesar de afectar a un porcentaje alto de la población, la hiperhidrosis sigue siendo una afección poco comprendida», explica el doctor Malcolm Brock, profesor de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y autor principal del estudio. «Durante décadas, la hiperhidrosis se ha considerado principalmente un trastorno de las glándulas sudoríparas. Nuestros hallazgos demuestran que, en algunos pacientes, el problema comienza en los nervios que controlan la sudoración, lo que proporciona una explicación biológica de la afección y una posible vía hacia tratamientos más eficaces».
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