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Dermatitis atópica en verano: por qué muchos pacientes notan una mejoría cuando llega el calor
Fecha de publicación julio 3, 2026

La dermatitis atópica es una enfermedad que afecta a 1,5 millones de adultos españoles y a alrededor del 10-20% de los niños. A pesar de que las cifras no son nada desdeñables, expertos y pacientes coinciden: el conocimiento de la población acerca de esta patología y su impacto en la calidad de vida de quien la sufre es escaso.

Una pildorita de información para empezar: se trata de una enfermedad inflamatoria de la piel, que está roja, engrosada y ante la que la persona tiene una necesidad imperiosa de rascarse. A priori, se puede pensar que el verano, que trae siempre mucho sudor, mucha agua salada y mucho cloro, puede intensificar los brotes de esta afección. Pues por aquí una pildorita más: buena parte de los pacientes encuentra en los meses cálidos a unos aliados.

“La dermatitis atópica puede mejorar durante el verano, especialmente si se compara con los meses fríos y secos. La mayor humedad ambiental y una exposición solar moderada pueden reducir la inflamación y favorecer una mejoría de las lesiones”, explica a CuídatePlus Trinidad Montero, dermatóloga del Grupo Español en Investigación de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Este es el caso de Rebeca del Pino, paciente con dermatitis atópica, quien, desde que nació (ahora tiene 35), convive con la enfermedad. Aunque lleva cinco años con un tratamiento biológico con el que le va fenomenal, el camino ha sido largo: “Yo creo que he recorrido todos los dermatólogos de España. Mi dermatitis atópica es severa. Era una serpiente, se me pelaba la piel constantemente”. Desde su experiencia, declara que el verano mejora bastante el estado de su piel, pues “respira muchísimo más al ponerme menos capas”. Eso sí, reconoce que, por otra parte, el calor reseca la piel y, al sudar más, se sufren más picores que hacen más incontrolable el rascado, que, a su vez, provoca más heridas. “Es como la pescadilla que se muerde la cola”, lamenta.

Noticia completa en Cuídate Plus.

 

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