Un patrón irregular y unos niveles persistentemente elevados de cortisol, una hormona relacionada con la respuesta del organismo al estrés, podrían estar asociados con un deterioro cognitivo más rápido en etapas posteriores de la vida. Así lo señala una investigación que también encontró diferencias en los niveles de esta hormona entre participantes negros y blancos.
En concreto, las personas negras presentaban niveles generales de cortisol más bajos y una menor variación de la hormona a lo largo del día que las personas blancas.
El doctor Ted KS Ng, autor del estudio y gerontólogo y neurocientífico especializado en investigación traslacional en Rush explica: «Analizamos el cortisol salival, ya que circula activamente en el cuerpo e interactúa con diversos órganos, incluido el cerebro» y añade: «El diseño del estudio nos muestra que existen diferencias raciales en los patrones de cortisol, lo que podría reflejar la exposición regular al estrés y su impacto duradero en comunidades que enfrentan condiciones socioeconómicas precarias».
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