Se estima que el 10% de la población desarrollará otitis alguna vez a lo largo de su vida, un problema que se acentúa en verano. Aunque no reviste de gravedad, se trata de un cuadro muy doloroso. Jesús Ortega, médico de familia y comunitaria y coordinador del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), apunta cuáles son los síntomas más frecuentes que requieren de consulta médica:
- Dolor de oído intenso o persistente que no cede con analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno).
- Dolor desproporcionado al tocar el oído, al presionar el trago, que es la prominencia delantera de la oreja, o al tirar del pabellón auricular.
- Salida de secreción a través del conducto auditivo externo.
- Sensación de oído taponado e hipoacusia (pérdida de audición).
- Picor intenso, que puede orientar a una infección por hongos o una dermatitis eccematosa.
- Fiebre o afectación del estado general.
Aunque las complicaciones son excepcionales, Ortega advierte que la otitis puede derivar en la extensión de la infección, la recidiva (o repetición) o en la no respuesta al tratamiento por exceso de exudado, que precisará su aspirado en caso de infección fúngica. Respecto a los episodios más graves, las molestias son más agudas, la zona rojiza intensifica su color y se puede producir una ligera pérdida auditiva. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, el 60% de las pérdidas auditivas que pueden sufrir los niños a raíz de dichas complicaciones, son evitables si se llevan a cabo buenas prácticas.
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