Cuando alguien se encuentra sumido en una espiral oscura de la que le resulta imposible salir, debe saber que hay recursos que le pueden ayudar a salir adelante. Voces como María que les tienden su mano al otro lado del teléfono para ayudarles a evitar el sufrimiento, para hacerles ver que valen, que pueden salir adelante, que el suicidio no es la solución.
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, María Pinilla cuenta a EFE Salud su voluntariado desde hace nueve años en el Teléfono de la Esperanza (717-003-717), en el que pone todo su empeño en ayudar a escuchar a quien necesita ser escuchado.
Personas de todas las edades, incluidos menores, recurren a este servicio para contar cómo se sienten y tratar de aliviar el miedo, el nudo o la presión que sienten por dentro. Ella ha llegado a atender a menores de diez años que conocen el servicio, que también dispone de chat, a través de internet o de la Inteligencia Artificial.
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