Beber bebidas calientes es una práctica habitual, pero el posible impacto de su temperatura sobre el riesgo de cáncer de esófago a niveles típicos de las poblaciones occidentales no estaba del todo claro. Ahora, un estudio de la Universidad de Oxford sugiere que las personas que consumen bebidas «muy calientes» o «calientes» podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas de esófago (CCE), uno de los principales tipos de cáncer de este órgano.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el consumo de bebidas muy calientes, por encima de los 65 °C, como «probablemente cancerígeno».
Con financiación de Cancer Research UK, la doctora Keren Papier, investigadora principal y epidemióloga nutricional sénior de Oxford Population Health, y su equipo analizaron los datos de casi 980.000 adultos del Reino Unido para estudiar la relación entre la temperatura y la frecuencia de consumo de bebidas y el riesgo de cáncer de esófago.
Noticia completa en El debate
