Un avance en química orgánica promete acelerar de forma significativa la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos. Más concretamente, un equipo de científicos de la Universidad de Binghamton y la Universidad de Búfalo ha descubierto un mecanismo químico inédito que permite transformar moléculas calificadas como comunes en estructuras complejas en un solo paso, desafiando así uno de los principios más consolidados que se enseñan habitualmente en las aulas universitarias.
Según apuntan los investigadores, los enlaces carbono-halógeno constituyen una de las herramientas más extendidas en la química sintética, actuando como puntos de anclaje que permiten posibilitar o guiar distintas reacciones. Hasta ahora, según explica Jennifer Hirschi, profesora asociada de química en la Universidad de Binghamton y codirectora de la investigación junto a Patricia Musacchio, estas estructuras obedecían a una norma operativa muy concreta “un asa, una sustitución”.
En este sentido, las expertas apuntan que el átomo de halógeno es eliminado y reemplazado por un único grupo funcional. Sin embargo, en el estudio publicado recientemente en la revista Science, han logrado romper esta limitación al emplear un solo grupo para incorporar simultáneamente dos grupos distintos en dos átomos de carbono vecinos.
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