Las cuatro capacidades físicas básicas del ser humano son la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad. Todas ellas son fundamentales para tener una buena condición física, pero el entrenamiento de fuerza suele ser el más recomendado por los expertos, y no solo a nivel óseo. También sirve para mejorar la piel.
Así lo explica Almudena Nuño, dermatóloga del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET), en colaboración con la Academia Española de Dermatología y Venereología, basándose en un estudio publicado en Scientific Reports.
Tal y como recalca a través de una nota de prensa de GEDET, Nuño incide en que además de prevenir la pérdida de masa muscular y aportar múltiples beneficios a la salud, el entrenamiento de fuerza mejora algunos de los parámetros estructurales de la piel, especialmente el grosor dérmico, «algo especialmente interesante porque con el envejecimiento la dermis tiende a adelgazarse», apunta.
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