Sentir que todo da vueltas, perder el equilibrio al levantarse, o notar un aturdimiento repentino son experiencias mucho más frecuentes de lo que parece. Sin embargo, lo que popularmente llamamos ‘mareo’ no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede esconder desde problemas leves del oído interno hasta alteraciones neurológicas o cardiovasculares.
Estrés, ansiedad, falta de sueño, deshidratación, o incluso saltarse comidas pueden estar detrás de muchos episodios cotidianos. Los especialistas recuerdan, además, que existen señales de alarma que nunca deben ignorarse, al tiempo que subrayan una idea poco conocida: muchos mareos tienen tratamiento, e incluso pueden curarse si se identifica correctamente su causa.
Para comprenderlo un poco mejor charlamos en Europa Press Salud Infosalus con el doctor Manuel Mozota Núñez, responsable del Grupo de Trabajo de Otorrinolaringología (ORL) de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), quien recuerda que, en términos médicos, un mareo no es un diagnóstico, sino un síntoma específico.
«Puede tener varias sensaciones distintas, como el vértigo, que es una sensación ilusoria de giro de objetos; inestabilidad o sensación de perder el equilibrio; presíncope, que es como si te fueras a desmayar; o un aturdimiento, que es una sensación con síntomas inespecíficos, como si se te fuera la cabeza», remarca.
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